16 almas y un sueño llamado MÚSICA

Y aunque parecía lejano llegó el día. Llegó el 3 de marzo. El esperado inicio de la gira de Operación Triunfo en el Palau Sant Jordi de Barcelona era ya toda una realidad. Después de la primera y exitosa gran toma de contacto con el público en el ensayo del 2 de marzo, todo apuntaba a que sería una gran noche. Su gran noche. Y así fue. No defraudaron. Todo el mundo estuvo a la altura del acontecimiento. Sonido. Luces. Cámaras. Músicos. Bailarines… y ELLOS. Los chicos. Las 16 almas que en apenas unos meses han logrado traspasar las barreras de la televisión y colarse en los corazones de todos los españoles, siendo, sin duda, el fenómeno televisivo y social del año.

16 almas y un sueño en común. Un sueño que ellos han hecho siempre protagonista de su historia. Un sueño llamado MÚSICA del que salen varios “sub-sueños” como quizás llenar el mítico Palau Sant Jordi de Barcelona para hacer lo que les hace felices. Y lo han conseguido. Lo han llenado y han mostrado una vez más su felicidad y sobre todo eso que les ha convertido en algo único… LA VERDAD. 

Las luces se apagaron por un instante y los gritos de euforia estallaron. La sintonía sonó y la emoción apareció. Los bailarines abrieron el show para dar paso a la primera grupal con “I’m Still Standing” para seguir con un enérgico Ricky y su “Let me entertain you”. Sin duda nadie mejor que él para abrir el concierto y demostrar una vez más que el escenario es su amigo. Se siente cómodo y se nota. La emoción se palpaba en el ambiente. Uno a uno fueron pisando con fuerza el escenario, algunos visiblemente más nerviosos pero nada que no pudiese calmar el apoyo de los 17.000 allí presentes. La mayoría entraron sonriendo y algunos derramaron alguna que otra lágrima al abandonarlo, como fue el caso de Raoul, Ana Guerra o Miriam.

Detrás del escenario se vivió un concierto paralelo. Todos siguieron atentamente sonrientes las actuaciones de sus compañeros (o hermanos como ellos dicen). Bailaron. Se rieron. Se abrazaron. Se felicitaron. Se aplaudieron. Y allí es cuando demostraron una vez más que son una piña. Una familia. Un equipo que va a una. Dieciséis caras de una moneda que se complementan a la perfección. Allí detrás nadie les grababa. Nadie les miraba y no existía ningún tipo de presión, así que, si esto no fuese de verdad los abrazos que vimos no habrían existido.

Podríamos decir que faltan canciones míticas de la edición y sería verdad, algunas de ellas podrían ser “Procuro olvidarte”, “Running”, “Love on the brain”, “Sax” o “La llamada”, pero es que ha habido tantas… que es materialmente imposible contentar a todo el mundo. Siempre faltaría alguna. Así que nosotros hemos decidido quedarnos con los 37 temas que han decidido mostrarnos, con los que nos hemos emocionado, hemos bailado y hemos gritado de nuevo.

Esta edición sin duda ha logrado recuperar la esencia de la primera reuniendo de nuevo a familias y amigos cada lunes frente a la televisión. Una edición que ha conseguido que generaciones muy jóvenes canten temas como “La Bikina”, “Manos Vacías”, “Te recuerdo Amanda”, “Procuro Olvidarte”… por la calle. Una edición que ha roto varias barreras con besos y abrazos… Como ese beso dedicado a “el amor, la libertad y la visibilidad” demostrando que por desgracia aún nos queda mucho por hacer, aprender y mejorar. Una edición o mejor dicho una generación que ha demostrado que el amor está presente en nuestras vidas de muchas formas ya que no debemos olvidarnos de que la amistad es AMOR. Una edición que ha demostrado que la juventud no es un problema, ya que tenemos varias generaciones de jóvenes valientes más preparados que nunca. Que arriesgan. Que se equivocan. Que aprenden. Que se levantan. Que luchan por lo que quieren. Que SUEÑAN. Una generación creativa que se reinventa constantemente. Una generación que hace cosas. Que protesta. Una generación que nos ha recordado que la fuerza es compatible con la sensibilidad y que la sensibilidad no es debilidad. Una generación que nos ha enseñado a verbalizar las emociones sin ningún pudor. Sentir es bonito. Emocionarse es bueno. Llorar es necesario. Un grupo de jóvenes que en medio de un mundo de apariencias, con filtros, competiciones, “postureos”, famas… han demostrado que las personas están siempre por encima de cualquier cosa y es que la naturalidad forma parte de su esencia. De su MAGIA. De su LIBERTAD. De su VERDAD. 

El concierto de Barcelona ya forma parte de la historia. De la suya y también de la nuestra. Ya es un logro más… y aunque muchos aún seguimos con la resaca emocional ya estamos pensando en los conciertos de Madrid, Las Palmas, Tenerife, Sevilla, A Coruña, Valencia, Pamplona, Málaga… porque si algo tenemos claro es que cada concierto será diferente. Porque ellos son así. Sorprenden cuando menos te lo esperas. Como la VIDA. Como la MÚSICA.

Marta Juanola

Ensayo Concierto OT Barcelona 02/03 © SANDRA GARCÍA para LACAJADMUSICA.COM
Ensayo OT - 02/03 Barcelona