CUARTO MILENIO 500 , “CUANDO VIVES LO QUE TE CUENTAN”

El gran equipo de “Cuarto Milenio” llega esta noche a un hito muy difícil en la historia de la televisión , 500 programas, doce temporadas jalonan el camino de un equipo marcado por el misterio, la pasión , la ciencia y por que no … lo inexplicable. El que les escribe siempre ha pensado que las personas somos energías que conectan las unas con las otras , que entienden a veces ese lenguaje delicado de los silencios y las emociones .

Iker Jiménez y Carmen Porter son absoluta energía y pasión. Hace ya un cierto tiempo yo escribí de él , precisamente ante el especial sobre Félix Rodríguez de la Fuente que estábamos ante la misma figura pero del siglo XXI. Iker y Carmen, Carmen e Iker viven lo que cuentan y cuentan siempre lo que han vivido , siempre desde una manera abrupta, orgánica, sincera y directa.

Cómo detalle os diré que en una de esas conversaciones que se produjeron durante la visita a Sisla , Carmen nos reconocía, “que a veces viven cosas similares , pero que esta vez si, las cámaras habían podido grabarlo”. Por cierto y antes de que se nos olvide, y debido a que ayer fue el día de las fuerzas armadas, agradecer el aperturismo y el trato exquisito que el Ejercito de Tierra y en concreto la Academia Militar de Toledo nos dispensaron durante nuestra visita y tal y como contaron los miembros del programa durante la grabación del especial.

“El palacio de Sisla”, en Toledo, centro de este especial número 500, es un lugar extraño , de enclave casi desértico pero con una energía que es difícil de describir. Independientemente del evidente calor que hemos sufrido estos días y que allí se veía amplificado por la tipología del terreno es un lugar que al menos a mi me atrapó.

Quizás relatar lo que viene a continuación me resulta más problemático por que entra en conflicto mi razonamiento analítico y mi capacidad de buscar siempre explicación a aquello que no lo tiene. Sisla te atrapa en un abrazo magnético, con una sensación de vértigo constante que te nubla y puede (no lo recuerdo) quitarte hasta los recuerdos.

En el momento que entras allí sientes, al menos yo, una sensación de vigilancia constante, lo definí como la sensación de sentirte un intruso en casa ajena donde sabes que no eres bien recibido. El vértigo crece en las caballerizas donde el aire te pesa como una losa y no escuchas más que silencio. El vértigo, como esa sensación punzante en el estómago, una constante caída libre me llevó hasta aquí.

 

Un círculo más pequeño ajeno al que todos prestaban atención , te atrapa . La iconografía impactante de estos asientos “rituales” convierte en susurros el poco aire que allí se deslizaba. Cuanto más tiempo allí estás te vas sintiendo más “aplastado” por las circunstancias. Andas de un lado para otro , buscas, escuchas, sientes, miras, observas pero no recuerdas apenas nada, tan sólo unas breves grabaciones y fotos que están en tu móvil y que tú no recuerdas realizarlas .

Sólo os puedo decir que empecé a encontrarme bien cuando salí de allí, pero en el fondo parte de tu mente se queda allí preguntándose ¿por qué?, que quizás sea la misma esencia del ser humano. Hemos tenido suerte de vivirlo y de sentirlo en primera persona. Hoy tenéis la oportunidad de hacerlo en Cuatro, que seguro que será un Cuarto Milenio para la historia. Yo quise salir de allí a toda prisa y ni si quiera estuve cerca “del gran círculo” , ese que esta noche os atrapará para siempre. Bienvenidos a #CuartoMilenio500.

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