DANI MARTÍN : “LO ÚNICO QUE QUIERO ES QUE EN LOS CONCIERTOS LA GENTE SEA FELIZ”

Amigo Dani ,  a veces envidio la locura perfecta . A veces , sólo a veces envidio esa capacidad mágica para crear sonrisas en el espejo de quien te mira con admiración , a veces amigo admiro el don mediante el cual con un gesto puedes cambiar un mundo , el suyo . A veces admiro la locura perfecta que genera la música , la tuya que tatúa en el alma claves de sol y notas musicales que son los pilares de sus recuerdos, que son el cimiento de cada uno de sus sueños que al hacerlos fuerte los abraza hasta que la vida no duela.

Gracias , amigo, por que un día decidí pisar los charcos uno a uno enlazado en una cadena de colores, con las alas de una campanilla que conserva la sonrisa de una niña que vive protegida en las nubes de “nunca jamás” , esa que un día decidió enseñarme  que la vida si podía ser bonita , mientras que uno decidiera empezar de cero . Esa que a veces sólo a veces se convierte en mi lamento y en otras me recuerda que es “la suerte de mi vida”.

Uno sigue buscando entre sus mañanas las calles de un París que aún no se ha creado , entre las esquinas de nuestro Madrid ornado entre museos los besos , los primeros , los abrazos eternos de esos que la gente muere de envidia. Por que en el fondo sigo pensando amigo , que la realidad no puede romper con su mazo un corazón de cristal , que la vida no convierte la verdad en mentira y que entre mis dedos al dibujar su rostro siguen iluminándose las luces del universo , tan sólo con rozar su piel.

Mientras tanto sigamos andando por los caminos de los pentagramas , sigamos intercambiando fotos entre los recuerdos que arden , sigamos buscando “luz después de luz” y que siga sonriéndonos la “gran vía” . Dibujémosle los dos sonrisas y mientras , soñemos cada uno a nuestra manera , persigamos la revolución que se consigue al caminar hacia un mismo destino, ese ser mágico de grandes ojos marrones … la música.

Prometo que no dejaré que Septiembre le quite la ilusión jamás , mientras arrojamos los miedos a los charcos y la valentía se convierte en nuestra forma de vida. Y aunque no lo creas entre el millón de cicatrices sigue quedando un sitio para el silencio donde “Contigo” sonará en el vinilo de nuestra memoria “siempre y para siempre”.

PD : Sigamos pasándolo de “puta madre” en cada concierto y hagamos que la vida nos deje soñar.

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