Dani Martín paró su montaña rusa en Barcelona.

El pasado 13 de diciembre acompañamos a Dani Martín en el primero de sus dos conciertos finales que ofreció en el Gran Teatre del Liceu. Las ganas eran muchas y la pena por saber que la montaña rusa llegaba a su destino final estaba latente. Que justamente el punto y final haya sido en la parada Liceu me parece algo emocionante y especial. Un escenario soñado por muchos y alcanzado por pocos. Un final digno para este gran viaje.

La gente se levantó a tu paso y ya no volvió a sentarse. Nada más que tú conseguiste que muchas Palomas dibujaran un eterno Peter Pan en París. El gran Teatre del Liceu fue tu teatro y demostraste que peleando las cosas se consiguen… y si a alguien no le gusta que se mueran de envidia… ¿no?

La emoción llegó cuando hablaste de tu madre, de Barcelona y de Madrid. Hablaste de las personas que se quieren. Se respetan. Se echan de menos… para acabar dedicándole a Barcelona, tu segunda casa, la canción… MADRID, MADRID, MADRID. Los Beatles & Stones volvieron a erizar la piel a los allí presentes demostrando que ahora era el momento de romperse y darlo todo porque lo que corre por las venas siempre es mucho mejor. Aunque quizás ya nada volverá a ser como antes una foto en blanco y negro siempre será la suerte de mi nuestra vida.

Tu lamento lo abrazó el silencio a oscuras. Sintiendo una guerra de pasos que han construido un camino largo. Porque a veces vale la pena empezar de cero para sacar un lado más emocional y acabar saltando en los charcos como un niño. Como ese niño que subiste al escenario. Un niño que casualmente se llamaba Dani. Un niño al que hiciste feliz regalándole un chaleco y una peluca azul. Un niño al que le pediste que saltara. Sin miedo. Sin pensar.

 

Dani demostró una noche más que su fuerza y energía es inagotable. Con casi tres horas de concierto el show no flojeó en ningún instante. Ni en una pausa. Ni en una canción. Dani se mostró en todo momento feliz, pletórico, enérgico, divertido… AGRADECIDO con su banda, con su público, con esa familia que le acompaña allí donde va, con su equipo técnico… AGRADECIDO también por haber podido tocar en 43 ocasiones todas las canciones de su disco algo que muchas veces cuesta poder hacer. Pero los discos nacen para ser tocados en directo.

Como en todos los conciertos alguna anécdota tenía que crearse allí y vino de la mano de una mujer que le lanzó un pañuelo. El le respondió dándole sus zapatos y quedándose descalzo. Quizás aquí Pablo López diría que allí encima del escenario apareció un niño descalzo jugando en un patio. Un patio convertido en escenario.

Querido Dani, la montaña rusa ha llegado a su fin. Cuesta de creer pero es así. Otra aventura ya asoma la cabeza para recordarnos que muchas de tus canciones forman ya parte de la banda sonora de mucha gente. Así que yo también te doy las GRACIAS por lo que una vez más enseñaste el otro día en el Liceu. Por tu descaro, humildad y generosidad… y sobretodo porque cuando la suerte de mi vida resonó por las paredes del Liceu yo pude escucharla con quién lleva 20 años siendo la suerte de mi vida, con mi Peter Pan particular. Alguien que ha crecido con tus canciones y que el otro día salió de allí sonriendo. Sonriendo como esas luces en forma de sonrisa que te acompañaron en Barcelona. Hasta muy pronto compañero.

 

DANI MARTIN ©Marta Juanola para LACAJADMUSICA.COM
DANI MARTIN - 13/12 LICEU BARCELONA

 

 

MartaJuanola