SIR ELTON JOHN TRIUNFA EN EL TEATRO REAL

A las 21:29 el rojo domina el escenario con un panel de luces, cuando la banda arranca en preludio a la entrada en escena de Sir Elton John. Este llega en medio de un aplauso generalizado y se sienta al piano e incluso sobre él, juguetón, para arrancar con The bitch is back en clave rockera. Con el eco de la complicidad de un público siempre a favor de obra y dispuesto a pasárselo como nunca, de repente, todo vuelve a los gloriosos 70 con Sir Elton John reinando en escena, smoking oscuro de brillos y gafas con montura verde. Los golpes de ritmo y piano conducen hasta Bernnie and the Jets, primera parada de la noche en los temas de su más redonda obra, el álbum Good Bye Yellow Brick Road de 1974. La estrella saca de las teclas que tiene delante escalas relucientes y esa voz, de carácter eterno, resuena con potencia y sin concesiones a la experiencia acumulada. La juventud es eterna si es el corazón el que marca los tiempos.

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La pausa es para el sentimiento de una de las baladas de pop que más sobrecogen al ser escuchada, Candle in the wind. Una pura reflexión musical sobre la fama que hace vivir a sus protagonistas con el tenue brillo -y la fragilidad- de una pequeña vela al arbitrio del viento, sean estos Marilyn Monroe o Lady Di.All the girls love Alice devuelve a Sir Elton John a los aires rockeros con el feeling más directo y sincero.

Un pequeño salto hasta el 71 para revivir otro disco imprescindible en la obra del artista: Madman across the water. La primera pieza escogida es la sobria Levon, que hace vibrar al respetable mientras en la pantalla se proyecta un misterioso tablero de cuadros blancos y negros. Todo es elegancia en este concierto, como los elegantes trajes de los músicos, la voz doblada del percusionista y, por supuesto, la omnipresente y magnética presencia de Sir Elton John, quien realiza un solo de piano memorable, al que da réplica la guitarra sabia de Davey Johnstone. El público no puede más y se pone de pie a aplaudir. El Teatro Real se revela como el marco más adecuado para una actuación así, máxime cuando suena los bellísimos acordes de Tiny Dancer y el satén se eleva por el escenario para relatarnos aquella vieja historia acerca de una joven que bailaba y que fue una de las primeras novias del cómplice de siempre del maestro, el letrista Bernie Taupin.

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Llega entonces Daniel y la cadencia es la ideal para una noche de verano cálido y sensual, con melodías que invitan a la sensualidad, al romance, al suave balanceo. De vuelta a la marcha rockera con una pantalla en la que aparecen los colores y símbolos de la bandera americana, sirviendo de antesala a Philadelphia Freedom.

Por el camino de las baldosas amarillas el respetable, embelesado como pocas veces, sigue a esta superestrella en su viaje maravilloso, ilustrado en la pantalla con una animación que heces referencia a todas las épocas Sir Elton John, sus cambios de look, su colección de gafas, sus mil y una personalidades que son siempre una, la del autor de este Good Bye Yellow Road que es todo melodía y dulzura.

Con Rocket Man Sir Elton John cruza el meridiano del concierto dejando que sus manos jueguen con las teclas a un juego tan libre como bello. Sigue siendo tan buen pianista como siempre, exhibiéndose en una intro de mérito que nos hace tocar las estrellas. Una pasadita por los tempranos 80 con I guess that’s why they call it the blues y un salto hasta el 92 con una emocionante Baby, you’re the one a solas con su piano y su voz, desembocan en la selva donde resuenan los ecos del Rey León en The Circle Of Life. Es necesario este paseo existencial para llegar, con el público a sus pies, al momento en el que todo empezó para Sir Elton John. Your song, ejecutada de forma magistral en la feliz soledad del creador y su piano, enciende la noche y los corazones en una pequeña hoguera de emociones incontrolables. Es el genio en estado puro que da entrada a la banda para que su canción sea la de todos. El fuego crece con Burn the mission y explota en cascada con Sad songs (say so much).

El puñal del amor vuelve clavarse a los sones de Sorry seems to be the hardest word en una suerte de dolor dulce. En pleno éxito, Sir Elton John para para agradecer al público, especialmente al español, que le hayan acompañado en este viaje musical de 47 años. ¿Qué mejor momento para presentar a la banda? De este modo aborda otro baladón sobresaliente, Don’t let the sun go down on me, que pone la carne de gallina.

I’m still standing, esa reivindicación optimista y llena de coraje de la propia vigencia va marcando la recta final del concierto, al que aún le resta la traca final. La primera descarga llega con una imparable Youn sister can’t twist (but she can rock’n’roll) y los asistentes no pueden contener las ganas de bailar. El remate viene con Saturday Night (It’s allright for fighting) y el consiguiente delirio. Mucho rock para un final irresistible que tendrá el colofón final con el encantador Crocodile rock y el Teatro Real como pista de baile. Definitvamente Sir Elton John ha traído lo mejor de si mismo y así lo ha disfrutado el público madrileño.

GALERÍA FOTOGRÁFICA EXTRA : UNIVERSAL MUSIC GROUP

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