Érase una vez un niño que jugaba en un escenario…

El otro día vi encima del escenario a un niño. Un niño que quizás estaba jugando en un patio transformado en escenario. Un niño que no iba con los pies descalzos pero que llevaba el alma desnuda. Un niño que pese a tener el corazón partido lo ha cosido de nuevo con esa luz hecha de pedacitos de ti, de él, de ella… de TODOS. De todos sus HÉROES particulares como él les llama.

El pasado viernes en Girona Antonio Orozco volvió a demostrar una vez más lo feliz que puede llegar a ser encima de un escenario pese a todo lo que pueda ocurrir fuera. Lo dejó claro nada más empezar… “He venido a cantar mucho. Hablar poco pero cantar mucho”… y así lo hizo. Y no defraudó.

La música llegó. Las historias convertidas en canción empezaron a sonar para que la gente pudiera mirar en sus recuerdos y darse cuenta de que quizás esas letras formaban parte de sus bandas sonoras. Antonio siguió esperando hasta que la emoción pudo ser música de nuevo y entonces Antonio inició un viaje, como burros amarados en un bar y por pedir pidió que aquello no se acabara nunca y que le devolvieran la vida y su público, sus héroes así lo hicieron dejándole a él temblando y sin cantar. Sin morir en el intento ese viernes fue, y lo que le queda estoy segura que son los pedacitos de los que levantaban las manos a cada canción. Hay quién dice que los héroes no existen, pero yo creo que están entre nosotros aquí y volando un poco más arriba porque una y otra vez ya no hay más y lo que ustedes quieran al final somos.

Querido Antonio, aunque a veces las vida se nos paré, que la música no lo haga jamás. Porque estoy segura de que las cosas pueden llegar a ser un poco más fáciles con ella y por este motivo sé que este corazón que ahora está débil volverá a latir fuerte. Porque como bien dice el pequeño principito “…las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya…”

No sé si la música cura las heridas pero lo que si sé es que las hace un poco menos dolorosas.

Y por cierto… no se olviden de los Ángeles de la Guarda y sigan mandando la palabra ANGEL al 28015 porque de ese modo muchos niños y muchos ángeles de la guarda pueden seguir luchando y trabajando para hacer la vida más fácil a aquellos que por desgracia tienen que lidiar con algunas piedras en el camino.

 

ANTONIO OROZCO ©MARTA JUANOLA para LACAJADMUSICA.COM
Antonio Orozco - Girona 24/11/2017

 

 

Marta Juanola